“El Cantante” muerto en vida

“El Cantante” muerto en vida

Héctor Juan Pérez Martínez o más conocido como Héctor Lavoe, fue uno de los personajes más importantes de la música en el género de la salsa. El cantante que siempre está con mujeres y en fiestas, como él mismo lo asegura en la letra de su canción “El Cantante”, era un artista que siempre estaba dispuesto a dar la mejor presentación con tal de mantener contentos a sus seguidores, mostrando su cara.

Sus letras muestran la realidad de artistas, ladrones y personas del común, que pueden estar pasando por una situación peculiar en su vida. Sin embargo, lo que no muchos no saben es que sus canciones relatan su propia historia.

Así fue la vida de “El Cantante”, llena de desilusiones, trago, drogas, mujeres, guaracha y guaguancó. Si bien la música le enseñó lo más hermoso de la vida, también le mostró los que serían los causantes de su muerte. 

Estas situaciones en muchas ocasiones lo llevaron a perder el respeto por sus músicos e incluso por sus seguidores, era un cantante capaz de decir cualquier cosa en público y como un periódico de ayer, esos actos eran olvidados por el cariño y admiración que le tenían sus fanáticos. Una de sus frases más icónicas y por la cual tiempo después lo conocerán como el Rey de la Puntualidad era “Yo no llego tarde, ustedes llegan muy temprano”.

Foto de: las2orillas

Muchas situaciones generaron que “El jibarito de Ponce” estuviera muerto en vida. En 1987 la casa que tenía en Queens en Nueva York se incendió y se quemaron todas sus pertenencias, días después su suegra fue asesinada en Puerto Rico y como si no fuera suficiente, al poco tiempo su hijo de 17 años murió por un disparo que él mismo se propinó por accidente. “caminaba tan orgulloso y de su dolor nadie sabía” (Triste y Vacía) 

Sin embargo, no fue sino hasta el 28 de junio de 1988, luego de que un concierto que se desarrolló en el Estadio Juan Ramón Loubriel de Bayamón, en Puerto Rico, fuera cancelado por los organizadores del evento por la poca asistencia, lo que lo motivo, en medio de su frustración, a lanzarse al vacío desde el noveno piso de un hotel. Héctor habría muerto esa noche de no ser por una lámina flexible de una unidad de aire que amortiguo su caída. Se rompió sus dos piernas, una mano, algunas costillas y una que otra vértebra.

La noche del 2 de septiembre de 1990, el rey de la puntualidad se animaría por última vez a montarse a una tarima a cantar junto con Las Estrellas de Fania. Lavoe llegó en silla de ruedas y luego en muletas a la tarima, la bulla del público por verlo de nuevo en la tarima era descomunal, Héctor agarró el micrófono y cuando comenzó a cantar no se le entendía nada de lo que decía, su voz ya no tenía vida. Luego de unos minutos decidieron apagar el micrófono de “El jibarito” mientras trataba de pronunciar media palabra de su canción favorita “El Cantante”. Esa noche Héctor Lavoe cantó en silencio mientras todas Las Estrellas de Fania Records lloraban. Una noche que para muchos es la noche más triste de todas. “Todo tiene su final, nada dura para siempre, tenemos que recordar que no existe eternidad” (Todo tiene su final).

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