Huracanes: una bendición para el planeta

Huracanes: una bendición para el planeta

Hace un par de semanas, Colombia tuvo que vivir el primer huracán categoría 5 en toda su historia. Iota, con su fuerza destructiva, golpeó la isla de Providencia y la dejó devastada.

La noticia dejó a toda Colombia, perpleja, pues era algo que jamás en nuestras vidas habíamos visto, pero a pesar de toda la devastación, algo positivo quedó de este horrible episodio en la historia del país.

Los huracanes se producen únicamente sobre océanos de agua templada, cerca del ecuador, y se forman cuando el aire cálido y húmedo sube. El agua dentro de estas corrientes de aire forma nubes y todo este sistema de nubes comienza a crecer y a girar. El calor del océano y el agua que se evapora, lo alimenta.

Aunque la población en general puede ver los huracanes como un grave problema, con la naturaleza sucede todo lo contrario.

Foto de: DW

Estos efectos positivos suelen verse en los océanos, pues en teoría, son los directamente involucrados cuando se forma un huracán.

Una de las responsables de que los océanos sean cada vez más calientes y por ende que cada vez los huracanes sean más fuertes y frecuentes es la contaminación.

Cuando se forma un huracán, los vientos calientes que suben desde la superficie, pasan a ser fríos. Al ser corrientes de aire tan veloces y frías, enfrían y refrescan los océanos de manera muy importante.

Según datos proporcionados por la NASA, en 2005 cuando Katrina arrasó con Nueva Orleans, las aguas que tuvieron contacto con el huracán se enfriaron por lo menos cuatro grados celsius y al terminar el fenómeno, el golfo se enfrió por lo menos un grado.

Algunas de las consecuencias del calentamiento global, es el derretimiento de los polos, que está acabando con la fauna local de este ecosistema, pero el océano también está sufriendo, pues animales marinos, como los corales se están extinguiendo gracias al aumento de temperatura en la tierra.

Piénselo dos veces antes de arrojar el papel del dulce al río. 

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