Los estados de la indiferencia

Los estados de la indiferencia

Ahora no quiero tomar autores, no quiero que mi argumento se base en lo que enseña la academia, quiero basarme en hechos reales, en manifestaciones y posturas que he vivido a lo largo del tiempo. La indiferencia puede ser un acto de reprimirse a sí mismo, de evadir la realidad en la que se vive, no porque no le interese al cegado, sino porque quizá ha perdido la esperanzas después de luchar y luchar para transformar su realidad y no ha podido como desea y, es allí donde debe existir una gran voluntad para no caer y llegar a este punto.

 

Pero por otro lado, está la indiferencia generada por el mismo círculo social, como la familia, y esto tiene mucho que ver con lo mencionado anteriormente, pues hay que tener en cuenta la realidad que han vivido las generaciones anteriores para poder comprender el por qué de sus actos y formas de pensar; y esto, a su vez alimenta las percepciones de los más pequeños indirectamente  ¿a qué me refiero? me refiero a esos pequeños actos o comentarios que los más grandes lanzan sobre su realidad, sobre el gobierno o su situación actual, frases como “es que esto siempre ha sido así y no va a cambiar”, “solo los políticos son corruptos” alimenta la conciencia de los más pequeños y permite que estos crezcan con una percepción similar.

 

Aquí puede existir un contraste, y en eso tiene que ver la educación y el privilegio de tenerla; podría decir que, pocos son los privilegiados en obtener una educación superior teniendo en cuenta el índice de pobreza y educación en el país, de esos pocos, algunos le “venden el alma al diablo” para poder continuar con sus estudios superiores ¿ y estos que permiten? pues, en mi experiencia, permiten abrir el panorama a esa realidad que nuestro círculo social llamado familia nos ha cegado, permite quitar la venda de los ojos que por años ha sido apretada para ver esa realidad como ellos la ven, pero el mundo cambia, se acomoda a nuevas realidades y eso es lo que pocos tienen el privilegio de comprender.

 

A partir de esto, de este conocimiento por la “nueva realidad” que nos brinda la educación, el paso siguiente es compartirla, ¿y a quienes pensamos compartirla? pues a la familia, esto puede generar conflicto, ya que por un lado está esa conciencia tan sólida de que nada puede cambiar el país en el que vivimos, de que la manifestación solo trae problemas y que si uno piensa diferente es un revolucionario que terminará en la selva para luchar contra la sociedad y apoyar una causa sin razón, por el otro lado está la ilusión y esperanza de ser comprendido y apoyado con esta nueva perspectiva de realidad que descubrimos, pero al mismo tiempo somos también indiferentes a muchas otras ópticas, ya que es imposible comprender una misma realidad por completo.

 

Para concluir, puedo decir que el estado de la indiferencia no se puede limitar a que por no comprender tal situación eso me hace indiferente, para dejar de ser indiferente es necesario comprender mi realidad y la de los demás, comprender las conciencias de las generaciones anteriores y tener gran fuerza de voluntad para lograr constituir una transformación, para que estas generaciones tomen una nueva conciencia y que esta sea la indiferencia de las siguientes.

 

El contenido que acaba de leer es responsabilidad del realizador y no de la casa editorial Intencional

Estudiante de comunicación social, amante de la música.
Mayerly Blanco

Síguenos